lunes, 24 de febrero de 2014

Yuna - Yuna (Self-Titled) "Full Album" HD





Eres adicción,
placer fortuito de menesteres ocultos.
Eres profundidad,
misterio azul con el que danza mi alma.
Eres paz,
esencia que abunda en mis sabanas.
Eres fuego,
elemento que enciende mis versos. 

jueves, 2 de enero de 2014

Passenger - Let Her Go [Official Video]

... Distancia


Me abandonaste en la frontera de la realidad para elevarte hacia un verso marchito, el caos divino de la mentira disfrazada de sentimiento, que en el fondo escondía una soledad acompasada al miedo,  a la entrega total.

Me resigne a ver como la lejanía se hacía mayor entre nosotros. Tú, tras aquel sueño sobre las nubes y yo, tan aferrada a las raíces de mi suelo. Paso el tiempo y con él, la madurez se ocupo de hacer crecer mis ideales y florecer mis metas. Alcance el cielo con los pies plantados sobre la tierra y pude respirar la grandeza de la felicidad, te busque con mis ojos y no te encontré. Entonces vi hacia abajo y estabas ahí, desprovisto de tus alas. Intente inclinarme hacia ti pero el tallo que me sostenía era tan fuerte, que no me permitió volver al suelo. 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Adicción

Centinela de tus palabras
Voy siguiendo tus versos
Intentando robarme el aliento
Que me priva de ti en la distancia.

Mis ojos no pueden verte
Ni mis manos tocarte,
Pero el roce de tus frases
Me permite sentirte
Y en la esencia de tus ideas,

Liberarme…

sábado, 16 de noviembre de 2013

Necesidad

Lo sabes, puedes percibir con nitidez la intensidad de su presencia. Lo sientes a pesar de la distancia, el aire que respiras lo lleva tatuado en su conformación. Lo observas en cada sombra que se atraviesa por la calle, en cada rostro adornado con una sonrisa. No puedes escapar porque vive en ti, hace tiempo decidiste entregarte a sus juegos y ahora formas parte de él.

¡ES AMOR!


Y por mucho que te empeñes en negarlo, te acompañará hasta que tu corazón deje de latir… ¿Acaso pensaste que sería algo efímero? Buena suerte, la enfermedad más dulce y cruel que ha azotado a la humanidad ahora se desarrolla en tus entrañas y no existe cura que pueda salvarte.  

jueves, 14 de noviembre de 2013

Te sueño

Distante o cercano
Vives en mis sueños
Aun no te conozco
Pero ansío hacerlo

Mi cabeza da vueltas
Imaginando tu silueta
Galante y soberbia
O desaliñada  e inquieta

Se me escapa el tiempo
Aprovechando el silencio
Para imaginar entre sueños
Tus cualidades y gestos

Me he tomado por deporte
Reinventarte en mi mente
Agregando locuras extrañas
Para poder innovarte

Cada día, un nuevo comienzo
Un proyecto se inmortaliza en versos
tu onírica figura me visita por las noches
Para endulzar mi alma con un beso

Enamorada de espejos creados
Por una loca fantasía
Vivo al borde de una esperanza

Que se esconde tras mi ironía 

jueves, 3 de octubre de 2013

Encuentros

 Un verso renace al sentir el roce del tacto construyendo veredas sobre la  piel, 
mientras el silencio invade el espacio que resguarda del exterior. 
Cada instante se transforma en destellos,
que van describiendo la poesía más sublime de la propia existencia. 
La profundidad de los ojos embriaga, con el elixir de su misterio, 
mientras una palabra se desvanece en los  labios. 
El beso, un placer efímero que marca el comienzo del encuentro furtivo.

Un momento en el infinito de esos anhelos otorga la magia 
de convertir un instante en un sueño eterno,  
mediante la fusión de los cuerpos, de las almas. 
Y arde entre las sabanas el infierno de añoranzas reprimidas 
por tantos ayeres de ausencias.
Dos pieles se unen en medio de un océano de oleaje desenfrenado, 
retando al placer para llegar al clímax. 
El naufragio evidente de cada suspiro, 
se traduce en la intensidad desmesurada de un grito. 
Es entonces cuando aquel infierno, 
que encendía aquellos  instintos, se extingue. 
La luz aparece y con ella, la puerta de entrada al paraíso, 
que recibe a los amantes con un hermoso amanecer de brazos entrelazados. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Tentaciones (Relato Erótico)

El sonido de tus pasos vacilantes detrás  de la puerta, sugiere que te debates entre la moral y el deseo. Permanezco en silencio bajo las sabanas, expectante e impaciente, buscando en mi cabeza la razón que nos trajo ante esta situación. No sé si esto es amor,  pero sé que te deseo  tanto como tú a mí. Jamás me perdonaría ser el motivo de tu infidelidad, sin embargo no creo poder resistir el placer de probarte, beberte, tomarte y hacerte parte de mí.
No puedo evitarlo, el roce de las sabanas se transforma en una caricia de tus manos. Mis ansias, que transpiran por la piel, intentan apagar el fuego en mi interior. Mis piernas entrecruzadas buscan resistir las ganas de abandonar mi cama para llegar a ti, fundirme en tu cuerpo. La debilidad instintiva me invade, me consume en la ensoñación provocada por el placer de imaginarte desprovisto de ropa frente a mí, dispuesto a satisfacer hasta mi último deseo sexual.
Siento arder en mi interior el peso de tu indecisión, que aumenta con los pasos del tiempo. Un espíritu animal se apodera de mi cuerpo, buscando como fiera en celo saciar placeres incontenibles. Se desliza mi tacto lentamente por debajo de mi ropa interior, hasta llegar al sitio donde nace mi placer. Me estimulo, me entrego al pecado de mancillar mi propio cuerpo con caricias prohibidas. Ahogo cada suspiro que hace exhalar el vaivén de mis dedos, moderando la intensidad dominada por el instinto carnal.  Mis caderas danzan bajo las sabanas, buscando en mi tacto el goce negado, el placer reprimido.
Ya no avanza el tiempo ni se escuchan tus pasos, solo prevalece el galope salvaje de mis latidos recorriéndome de principio a fin. El silencio se vuelve testigo de la escena que acontece bajo las sabanas, subiendo y bajando al compás de un ritmo salvaje. Sudores nocturnos se desvanecen entre mis celsitudes, ardiendo de impaciencia por encontrar en el orgasmo, la sumisión del deseo que clama por ti.

El movimiento galopante que me invade se vuelve  tan agresivo, que un frenesí de sensaciones imparables me obliga a intentar apagar el fruto verbal de mi orgasmo sobre la almohada, conteniendo en mi interior los gritos de placer que mi propio tacto penetrante me provoca. Mis ojos antes cerrados se abren de golpe. Inesperadamente te observo de pie, recargado sobre el umbral de la puerta. Suspiros entrecortados fluyen de tu interior, mientras se abultan tus ganas bajo la ropa. Tu mirada determinante busca mis ojos para proponerme correr el riesgo, pero ya es demasiado tarde...Pediré que te marches y después, entraré a la ducha.

domingo, 28 de julio de 2013

Un fragmento sin contexto que se me ocurrió un día...

En mis ojos prevalece  la silueta de aquella mujer desnuda. Mis pupilas se dilatan, desvaneciendo la oscuridad con el brillo sensual de su piel. La deseo con tanto ahínco, que mis pasos delirantes se van aproximando lentamente a ella. Inicio una dulce caricia que recorre su rostro, para después, continuar hacia su cuello.  Intento dominar mis impulsos mientras mis manos descienden hacia sus senos turgentes, exhalando el placer contenido en mi interior. Aproximo mis dedos temerosos a sus rosadas terminaciones, pero me detengo para centrarme por un instante en sus ojos. La diosa de mis anhelos me devuelve una mirada lasciva, cediendo al juego. Continúo explorándola con total fascinación. Siento el calor de su éxtasis. La rigidez de sus deliciosas terminaciones arde entre mis dedos mientras deja escapar un gemido de placer. Comienzo a sentir cómo aquel corto trayecto abulta las ganas contenidas en mi interior. 

Continúan mis manos hacia su abdomen. El roce sobre la silueta de su cintura finaliza en sus caderas. Siento una lujuria incontenible, pero continúo con moderada tranquilidad el descenso. Las curvas dispuestas sobre su cuerpo me invitan a seguir sobre su piel, una línea que finaliza entre sus piernas. Llego al sitio más cálido de su cuerpo y percibo su humedad. Algo me contrae de placer. El roce de mi sexo con la tela anuncia mi creciente deseo.

Introduzco mis dedos suavemente en su interior, buscando extraer el fruto de su excitación. Ella corresponde mis movimientos con la danza tempestuosa de sus caderas. Percibo una lujuria descontrolada que arquea su cuerpo de pies a cabeza. Incremento el ritmo que la invade, prisionero del placer que me provoca su estado. Intento contenerme pero mis manos toman el control, abandonando su cuerpo para pasar al mío, bajar el cierre de mi pantalón  y retomar su cintura. Una inminente erección posa frente a las puertas de su cielo, me traiciona y se introduce en ella,  provocándome un frenesí de sensaciones fulminantes. Imparable, me balanceo tempestuoso contra su cuerpo arrebatando ahogados gritos de placer. Intento moderarme, pero su cuerpo me pide más. Aumento el ritmo de mis impulsos mientras exhalo agresivos gemidos entrecortados. Comienzo a sentir como brota de su cuerpo, un mar ardiente de placeres incitantes. El roce de su piel me invita a continuar el movimiento de  sus caderas, buscando la total sincronía de nuestra unión sexual. Mientras observo cómo se revuelca de placer, mi piel se eriza y mis poros se abren, sintiendo como cada fibra nerviosa de mi cuerpo responde, haciéndome correr en medio de un torrente de sensaciones imparables.


Caemos rendidos sobre la alfombra, agitados. La tomo entre mis brazos y la aproximo dulcemente a mi pecho.  Su dócil cuerpo cede entre suspiros de cansancio, esperando que aquel momento se vuelva eterno. De sus labios se desprende un tierno beso que llega a los míos, agradeciendo amanecer conmigo un día más...

lunes, 22 de julio de 2013

PATOLOGÍA MORTAL



Encadenada a los recuerdos
De una dulce ironía
Voy grabando en cuadernos
Eslabones de agonía

Escribo tras la ira
De mi ilusa fantasía
Usando las horas del día
Para escribirte mi poesía.

Soy presa cautiva
De tu onírica figura
Naturalmente lasciva
Y carente de moldura

Me encierro por deseo
A escribirte mis versos
Música para el silencio
Que invade mis recuerdos

Aun con mis delirios
No encuentro la cura
Para sanar los suplicios

De mi cruel desventura. 

UNA ESPERANZA



Llorando con el alma
una vez te vi partir,
prometiéndome en la cara
que volverías para mí…

Creí en tu mirada
a pesar de la distancia,
pero el tiempo y sus hazañas
desvanecieron mi esperanza .

Así murieron las guirnaldas
de la princesa enamorada,
para renacer en hebras
de brillante plata.

Se fue secando mi alma
con cada lágrima derramada,
esperando una llegada

que jamás trajo la alborada. 

Soldaditos de Arena

Grandes guerras sin hazañas
envuelven nuestras penas,
¿Para qué morir bajo las armas
saldando venganzas ajenas?

Hombres de todas las razas
se baten en crueles batallas,
con un patriotismo de masas
que tenta sus agallas…

Y mientras “La Patria” los traiciona,
 juegan a perder la vida,
Convertidos en “héroe” que mora,
lejos del calor de la familia.

¿Dónde está la gloria
para el pueblo que los llora?
¿Dónde los  milagros
para una lágrima que añora?

Una farsa que no acaba
tras una venta sin ganancia,
Son las guerras esa manzana

que pudre nuestras almas.

sábado, 13 de julio de 2013

Tiempo, eternos recuerdos...


Coincidencias van y vienen entre nuestras letras...
"No soy lo que escribo, soy lo que tu sientes al leerme"

miércoles, 10 de julio de 2013

Descontrol...

Esa pulcra agonía
Que reprime los instintos
Navegando con mentiras
Endulzadas por halagos
Se apoderara de mi vida
Sometiendo mis encantos
A una cárcel maldita
Donde la llave del candado
Se ha fundido con las manías

Que mostraba a los extraños  

Lencería

El piensa que lo hago solo por satisfacerlo, pero lo cierto es que me encanta la lencería. La forma tan sutil con la que resalta cada curvatura de mi cuerpo, el  toque femenino que seduce, texturas que adornan mi piel ardiente,  todo vuelve su mirada expectante... ¡Me fascina!

Debo confesar que hacer el amor se vuelve un pretexto más para disfrutar la imagen lasciva que refleja mi cuerpo. El deseo que me provoca permanecer mas tiempo con mis prendas, me hace disfrutar verlo deseoso de quitármelas, de arrancarlas. Retraso el momento y disfruto su deseo, con el el tenue movimiento del encaje sobre mi piel, deslizándose que aumenta mis ganas, prolongando el placer de ambos... Disfruto las distintas texturas y los colores, con ellos puedo expresar la sensualidad que se oculta bajo el perfil cotidiano.

Frente al espejo, disfruto seleccionando cada prenda según la ocasión. Si me siento dulce y delicada pruebo unas bragas rosas de fino encaje, quizá un liguero adornado con detalles femeninos, combinado con un brassiere rosa claro transparente, que deje poco a la imaginación.  Si acaso un tono más oscuro como el rojo, puede darme ese perfil sexualmente agresivo y apasionado, con los pechos abultados de forma tan exuberante que despierte los instintos más ocultos. Pero la mejor parte sucede ante sus ojos, su mirada me domina provocando un hambre salvaje que invita a ser poseída.  Nuestra respiración inicia un ascenso que transforma suspiros en gemidos lacerantes y culmina con una danza carnal que nos somete a la búsqueda incansable de placer…


Sin embargo la lencería negra es mi debilidad. Con ella, el espejo me devuelve una atractiva elegancia, invadida por candente sensualidad. Acaricio sutilmente el borde que define mi cintura, dominando los instintos que me consumen de placer. Mi piel se enciende, mi cuerpo me domina. El calor desciende junto a mi tacto buscando el interior, sintiendo  como resurgen mis ganas. Es entonces cuando el éxtasis de aquel momento se transforma en un juego, que inicia con sus manos sustituyendo a las mías. Es así como el pierde la cordura sobre mi cuerpo, mientras yo me regocijo con el resultado de mi obscena manía.                                                                                                                         

Infiel

No le mientas a mi alma,
que el corazón decepcionado,
ha encendido en mi pecho
una hoguera de quebranto.

No me des tus noches,
ni tu cuerpo mancillado
por el calor de otros labios,
que en mi ausencia te besaron.

No refugies en mis ojos
la culpa de tu engaño,
llevando tras cerrojos,
el daño  ocasionado.

No consumas en abrazos,
mi piel hecha pedazos,
para reconstruir lazos,
que jamás fueron forjados.

Destruiste con tus actos,
cada uno de los peldaños ,
 que formamos con los años…
¿Quién diría que a tu lado

la eternidad seria un engaño?

sábado, 6 de julio de 2013

Layla y Arim

Recargado sobre el umbral de la puerta, Arim observó minuciosamente a su esposa. Se hallaba tendida sobre la cama,  con el cuerpo cubierto bajo las sedas rojas que había ordenado colocar dos noches antes de la boda. Aquella mujer, que había sido la protagonista de tantos sueños ardientes,  ahora yacía en sus aposentos. Su negativa a pertenecerle había durado el tiempo justo para despertar una lujuria que no conocía límites.
Layla por su parte,  se debatía frente al dilema más grande de su vida; Arim representaba la sumisión, someterse a las estrictas reglas de una cultura que la privaría de su amada libertad; y por otra parte, representaba  la conquista del deseo contenido en su interior, el manantial dispuesto a apagar el fuego que la consumía por dentro. Mientras tanto, el miedo y la indecisión que reflejaban sus ojos lo mantenían distante, deseándola.
 Pero Arim era un hombre impaciente, la lujuria contenida en él se dispuso a romper la espera a la que era sometido. Cada centímetro de su  ardiente deseo comenzaba a manifestarse bajo la tela,   abultando sus ganas. En un intento por contenerse, llevo sus manos al interior de su atuendo y comenzó a acariciarse.  Al otro lado de la habitación, Layla lo observaba detenidamente. Su cuerpo respondía deseando ser el mar de caricias que poseía con ímpetu al objeto de su deseo. Comenzó a sentir como la rigidez de su cuerpo buscaba sentir aquel ritmo que sus ojos presenciaban. Inconscientemente las caricias de sus manos descendieron hasta su sexo, tratando de satisfacer sus instintos.
Las sensaciones de Layla aumentaban con la intensidad de sus manos, dirigidas por los desenfrenos de aquel hombre cautivo entre gemidos ardientes. Poco a poco las sedas que cubrían su cuerpo fueron deslizándose, dejando al descubierto su hermosa piel blanca de la cual sobresalían dos deliciosas celsitudes. Arim enloqueció con aquel panorama que su mujer le ofrecía sobre la cama, totalmente expuesta, jugando a darse placer ante sus ojos.
En un arranque precedido por el fuego que encendía sus instintos carnales, se acercó a su mujer y con la destreza de sus  manos le separó las piernas, buscando con ansia probar el sabor de su sexo. Layla intentó negarse,  pero Arim se aferró a ella con fuerza, intensificando el vaivén de su lengua hasta que los suspiros se convirtieron en gemidos de placer.  Layla comenzó a sentir como su cuerpo se sumía  en un frenesí interminable de sensaciones, que la conducían a un placer infinito. Por primera vez conocía el sabor del orgasmo. En medio de aquel placer, alcanzó a percibir que Arim se incorporaba y se colocaba entre sus piernas mientras acariciaba sus muslos. 
Layla era consciente de que su cuerpo le pedía algo distinto, algo que Arim estaba dispuesto a ofrecerle esa noche. En ese momento sintió como el miembro completamente erecto de su esposo se introducía en ella. Ahogó un grito de dolor, consumido por el placer de aquella nueva sensación.  Lo que Arim le proporcionaba parecía saciar el apetito sexual que comenzaba a despertar en ella. El dolor fue disminuyendo a medida que aumentaba el ritmo de las penetraciones que poco a poco, se convertían en intensas embestidas. Su cuerpo comenzó a buscar sincronía, dirigida por el centro de placer contenido en el miembro de su esposo. La danza sexual terminó por magnificarse. Arim abandonó la sincronía de la primer postura para deleitarse con el paisaje misterioso y suave de la espalda de su esposa, comenzando a poseer ese lugar ofrecido exclusivamente para todos sus sentidos. Los cuerpos se mecían sobre las sabanas imitando el vaivén de las olas, ardiendo de pasión. Los brazos de Layla cayeron sobre las sabanas, mientras Arim permaneció  de rodillas embistiéndola con fuerza,  hasta perder la cordura y  entregarse a un ritmo frenético que su cuerpo no pudo resistir más. Salió del cuerpo de su esposa y vertió sobre ella el fruto de su placer.

Su cuerpo rendido se acomodó junto al de su esposa y depositando un tierno beso en sus labios, le prometió que las noches a su lado se encargarían de borrar las dudas del pasado. Layla comprendió entonces que su amor por Arim iba más allá de lo que había imaginado. 

jueves, 27 de junio de 2013

Amado poeta:



Tu gran creatividad rebasara fronteras, lo sé porque conquistas mis pensamientos con cada una de tus locuras. Eres como un niño inquieto, siempre innovando, siempre creando, siempre con los ojos en alto y yo voy detrás de ti, sorprendiéndome con cada uno de tus pasos.

Tu alma es tan libre como el viento y tu corazón es cada vez más grande, lo reflejan tus acciones y tus hermosas palabras. Debo aceptar que siento celos de pensar que así como conquistas mi alma y mi corazón día con día, también conquistas a mil mas… Pero tu don es así, y por amor pretendo vivirlo a cambio de disfrutarte.  

Poeta de dulces realidades, entérate de que en mi corazón viven tus letras y que mis suspiros llevan consigo tu nombre, que te amo con la paciencia de aquella doncella que espera por su príncipe azul, que te admiro por encima del tiempo y la distancia que nos separa…

No pretendo pasar por encima de nadie ni competir por tus versos, simplemente soy una admiradora más que cree en tus palabras y se alimenta de eso.  Con la humildad que confiere mi alma, te juro por este amor que llevo dentro que la libertad con la que caminas no será motivo para alejarme ni de ti, ni de tus versos. El egoísmo que nacía de desearte solo para mi, hoy muere con mis esperanzas de conquistarte.

Aprenderé a amarte así como se aman ciertas cosas… a oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma.


....

Enséñame a recorrer
El camino de tus versos,
A interpretar en cada silencio
Las voces del viento
A reflejar en mis ojos
Tus dulces tormentos
Enséñame a amarte
Por encima del tiempo

Enséñame a imaginar
 Con el azul del cielo
A predecir sucesos
 que serán solo nuestros
A darle color a
los sentimientos
Y guardarlos todos
en mis recuerdos,
Enséñame a amarte
con fervor eterno.

Enséñame a sentir
el calor de una caricia,
A interpretar tus sonrisas
Tan únicas y efímeras,
A utilizar las alas
Que guarda tu alegría
Detrás de la poesía
Enséñame a amarte
Con el valor de mi vida

martes, 25 de junio de 2013

...lo inexplicable, lo irracional...





La historia debe terminar donde todo comenzó,
te guardaré en lo mas profundo de mis recuerdos,
me daré la vuelta y seguiré por el camino
que una vez me trajo hacia ti...